Wednesday, January 11, 2006

Waiting Mr (Miss?) President

A minutos de las 23:00 horas aca en Santiago, la noche comienza recien a refrescar luego de los 31 ºC (¿Quiere saber cuántos grados hay ahora? ) de temperatura de hoy. Santiago ha estado tranquilo luego de las fiestas de fin de año y a pesar del primer y único debate de la segunda vuelta presidencial. La elección de la segunda vuelta presidencial será este domingo 15 y alli se decidirá si tendremos presidentE o presidentA.

La gente evita comentar sobre la elección, existe un temor a lo desconocido, el gobierno interviene en forma masiva, los candidatos hacen su labor proselitista y parece que el mundo se va a acabar. Y nosotros sabemos que eso no es asi. Cambiaran algunas cosas en caso de salir la oposición, pero no demasiado. De salir electo el oficialismo, persistirá el estilo tipo PRI mexicano y probablemente aumente la corrupción, pero como dicen tantos "es algo que pasa en todas partes".

Lo que no me gusta es esa distinción de género artificiosa y polarizante. Ya no es suficiente con que hablemos de la Derecha y de la Izquierda (aunque el manejo de medios habla de la Derecha y de la Concertación, orientando la descalificación en un sentido), de seguidores del SI y del NO, de empresarios y obreros, de "Buenos" y "Malos" (a mi parecer todas categorías obsoletas y anticuadas, aunque de gran efecto en la masa), sino que ademas debemos aceptar ahora la Guerra de los sexos, entre hombres y mujeres. Se dice que debemos votar por la Sra. Candidato por que si no lo hacemos, somos machistas. ES una afirmación ridícula pero sin embargo he visto a gente muy inteligente hablando seriamente de esta afirmación. Me parece obvio que para los autores del marketing, esto es burdo y ridiculo. Sin embargo produce efecto.
Lo que es destacable de todo este esfuerzo de parte del gobierno -que hace la intervención electoral más desvergonzada que tenga memoria- es como este tipo de afirmaciones llena la prensa y coloca temas ("cuñas") en el lenguaje periodístico, que orientan lo que se discute e impiden a la gente PENSAR .

Lo he visto tantas veces en mi vida; en mi vida profesional como educador, al entrar a una sala observo como todos mis alumnos esperan mucho de mi pues el hecho de estar alli, adelante, respaldado por una institución presupone que uno tiene algo que decir, algo relevante que decir. En mi vida religiosa he vivido situaciones parecidas cuando he debido oficiar algun oficio religioso y he visto las caras, los ojos de mis feligreses atentos a mi persona, suponiendo de buena fe que algo tengo de decirles, algo que les cambiará la vida. Y yo sé que no es mucho lo que tengo que decir como no sea mi honestidad y mi experiencia de vida. Que no soy un ser especial y que si estoy alli adelante es porque cualquiera de ellos tambien podría hacerlo. He aprendido tambien que para ser un buen profesional, un buen guía espiritual, debo CREER que tengo algo que decir y hacerlo creer a quienes me escuchan, de manera que mi mensaje sea tomado en consideración y realmente ayude a quien lo recibe. Un educador que duda de todo en su honestidad de saber que nada sabe, un guía espiritual que confiesa que nada sabe y que tiene dudas de todo aunque posea una fe descomunal, no serán realmente, un buen educador ni un buen guía espiritual. debemos transitar por la justa línea media. Dudando en nuestro interior, pero ayudando con nuestra precaria seguridad a quien nos interpela por conocimiento, por consuelo. Sin ser cínicos y desnudando nuestra alma a quien pueda entender nuestra duda y la honestidad que implica el reconocerlo.

Es por ello que me desagradan estas "cuñas" que usan los medios de comunicación, que usa el gobierno al comunicarse con el pueblo, pues abusan de la posición que estos y este tienen ante la población. Es como el profesor que abusa de su posición e inventa una historia del país a su amaño, o como el cura que inventa la religión a su acomodo. Por cierto que ello es tambien permitido por la persona que no cuestiona el mensaje, pero ello es dificil para quien no posee la cultura de hacerlo, la educación que cada día se extraña más en este país. Es de una cobardía moral inconmensurable.

Quién tiene el poder, quién posee la educación debe ser de una altura moral que le impida proceder de una manera tan deleznable y cobarde.

Esperemos que nuestros candidatos esten a la altura de lo que nosotros, los ciudadanos , les exigimos.