Sunday, November 06, 2005

Paris y más violencia.

Paris está en llamas por décimo día consecutivo. La Europa y su globalización es asaltada por las hordas de la barbarie. La falta de oportunidades, la pobreza, el rencor racial, son hebras de esta tea ardiente, pero no justifican la violencia. En Mar del Plata hordas de descamisados marchan contra Bush, contra estados unidos, contra la globalización, contra el sistema, contra los ricos, contra los pobres... contra sus mismas madres si se les cruzan en el camino.
Disgusta y asusta tanta violencia, encapuchados a lo palestino agrediendo a quien no está con ellos, a quién no les halla justificación y pregunta simplemente: ¿por qué?. ¿No hay otros modos? Mahatma Ghandi expulsó a los Ingleses con una lucha sin violencia, pero es cierto, Ghandi murió por esa lucha. Tantos grupos pacifistas, antisistema, ecologistas, verdes anti-todo que no son otra cosa que un nido de víboras esperando dejar su veneno en los pobres inocentes de siempre. Triste es ver que el hombre sigue siendo hombre, violento, asesino, sin que quepa la posibilidad de la redención. Los gobiernos, las multinacionales hacen su parte, es cierto, pero los que protestan, los adalides del cambio, hacen lo mismo que deploran en otyros. Bush es el gran terrorista del mundo, dicen, sin embargo para que a todos nos quede claro, ellos mismos se transforman en terroristas, verdaderas máquinas del terror que volteando con sus manos y bocas tintas de sangre, nos interpelan diciendo "¡miren a este asesino.... no es como nosotros!".
Y mientras tanto nosotros, los inocentes d esiempre, los ordenados, los responsables, los morales, los "caragúinos" (ya terminaré el tema de Caragüe's man), quienes cumplimos las leyes vemos como la violencia abre su senda en las leyes creando excepciones donde no existen para nosotros. Y nos estremecemos pensando que será de este mundo... tal como se estremecieron antes tantos y tantos con la misma violencia que no cambia, que no evoluciona, que no trae nada nuevo a este sufrido mundo, construído por los miles de millones que solo aman, trabajan y construyen. ¡Bien por ellos, por nosotros!
Y para los adoradores de la violencia, ni siquiera una maldición podemos espetar pues ya están malditos en su maldita y podrida cruzada de odio y nihilismo.



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