Monday, October 24, 2005

La boca noche arriba

Y se termina un día más. Entre anoche y hoy llovió en Santiago y la helada se apoderó de las calles. El Plan Transantiago de Locomoción colectiva se inició con los consabidos problemas ¿Cuándo las autoridades harán algo bien, para variar?. Se respira en las calles la desazón y la molestia popular, ¿será que por fin el paciente y educado chileno saldrá a las calles? Lo dudo, tras un exabrupto violento, el chileno se averguenza y vuelve a su concha tipo casa de caracol a mirar por la rendija. Nada nuevo como no sea ese frío de nicho que se filtra por debajo de la puerta, en palabras de la divina, anticipo del futuro pendiente:

I

Del nicho helado en que los hombres te pusieron,
te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcedumbre de madre para el hijo dormido,
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna
al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvareda de luna,
los despojos livianos irán quedando presos.

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu puñado de huesos!

Gabriela Mistral. (Sonetos de la Muerte)

¡Ahhh!, que hermoso dormirse sabiendo que la amada incluso cela tus huesos. Grande Gabriela, imagino cuanto habrá sido tu dolor por él. Y grandes las mujeres que nos aman a pesar de todo, o quizas por eso...