Sunday, October 23, 2005

La noche bien temperada


Comienzo a escribir este segundo posting escuchando el Clavecín bien temperado de Bach, mientras que Santiago duerme esperando el inicio de la semana. Escribo y me pregunto quien leerá esto, mientras siento frío en mi espalda. ¿Por qué escribo?. Es una buena pregunta, quizas la mejor respuesta sea "Porque escribo vivo". No concibo vivir sin escribir, sin pensar, sin tratar de dar un sentido racional, un sentido poético a este tiempo en que estamos concientes de nosotros mismos.Tengo suficiente edad para darme cuenta que todo es importante y que tambien, nada es importante. Un segundo mirando la muerte o un día dando de comer a los pájaros, todo instante pasa y solo queda la conciencia de lo que resta y el recuerdo de lo vivido. Tambien, la conciencia de importarle a algunos, a nuestros seres queridos y aparte de eso, poco queda, por cierto tambien esa relación inenarrable entre el hombre y Dios inmenso, entre el Hombre y el misterio de su creación. El sueño ya seduce mis ojos que coquetos se entrecierran prometiendo miles de sueños, Bach continua tocando desde la eternidad y la silla del comedor en el que está colocado mi ordenador, se incrusta en mis huesudas nalgas. Hasta mañana y hasta siempre.

Genesis

La noche caía sobre Santiago cuando los oscuros demiurgos engendraron este sitio de peregrinación...