Saturday, December 24, 2005

A Light for the World

Se siente una paz exquisita cerca de las 2 de la madrugada en Santiago. La temperatura ayuda tambien; tras un día en que la temperatura máxima fue superior a los 30 ºC con una humedad ambiental de un 20%, los santiaguinos bien se merecen un descanso tras toda la agitación pre-navidad.
Pasados no más de 5 minutos despues de las 0:00 horas escuché un grito lastimero de una pequeña de un departamento vecino increpar al viejito pascuero -"¡... te olvidaste de la colchoneta!,...¡te olvidaste de la colchoneta!...". Pobres padres, no cumplieron con la lista de regalos. A la vez me enterneció y me hizo pensar en la forma en que esta sociedad de consumo lo ha invadido todo. Pocas familias enfatizan el significado que tiene navidad, el mensaje de un comportamiento ético se pierde en el bombardeo publicitario de los medios de comunicación. Hoy me quedé en casa y disfruté de un extraño día de calma pues mis vecinos salieron a comprar y a visitar familiares llevándose su agitación con ellos. Ayer en las calles se respiraba la desesperación del consumo y la irracionalidad existente entre lo que se iba a celebrar y la forma en que se preparaban para ello.

No deja de ser notoria esta actitud pero es consecuente con tantas otras como el admirar en extremo a Juan Pablo Segundo y sin embargo, no ser consecuente con las enseñanzas que este a traves de la Iglesia transmitía a sus fieles. La vida actual tiene este algo de esquizofrenia, por un lado aceptamos ciertos valores, pero por otro los relativizamos y somos en nuestro comportamiento lo opuesto de aquello que éstos nos exigen.

Hoy puse a prueba que una buena actitud puede más que todas las leyes del mundo. Anoche unos vecinos estuvieron riendo y gritando en su balcón hasta pasadas las 3 de la mañana. Hoy temprano me sentía muy molesto y pensé en las alternativas que tenía: 1) poner un reclamo en la conserjería, pero estos no surten efecto, 2) Ir al departamento del vecino e increparlo duramente por su falta de respeto, incluso me solazaba pensando que si se negaba, golpearía su puerta o haría un escándalo, a decir verdad, esta era mi opción favorita y 3) la opción adulta, ir al departamento de mi vecino y calmadamente presentarme y explicarle lo molesta que habia sido su actitud y solicitarle que no la repitiera. Bajé las escaleras y ya llegando al primer piso sabía que iba a ser la tercera opción. Golpeé y salió el vecino con cara de pocos amigos. le expliqué de buenas maneras mi molestia, y luego me despedí. Al hacerlo me dí cuenta que él hacía el gesto de darme la mano y luego se arrepentía. Entonces yo le dí la mano y le deseé unas felices navidades. Nos sonreímos y cada uno se fue por su lado. ¿y saben qué? Resultó, mientras escibo, veo a mi vecino con otras tres personas en el balcón charlando calladamente, no alcanzo a escucharlos... eso hace a la noche aún más agradable.

Tal como dice la imagen de este comentario, una pequeña luz aparta una gran oscuridad. La imagen la tomé de aish , un sitio judío que tiene estas hermosas tarjetas para celebrar la festividad de Januka que siempre coincide con la navidad. Es reconfortante que dos religiones celebren en el mismo momento la importancia de la luz que aparta la oscuridad, si eso fuera posible para la humanidad entera, quizas este mundo sería mejor. Tambien sería mejor si superamos más del otro que deambula por el ciberespacio, o por el otro que sufre en otra parte del mundo. Posiblemente exista otra religión que tenga su celebración en estos días, pero lo desconozco.

Desafortunadamente no todo es alegría, hoy recibí unas fotos de niños africanos en el más avanzado estado de Hambre y enfermedad. Esas imagenes duelen, duelen profundamente. Yo me sentí profundamente avergonzado de mirar esas imagenes y no poder hacer nada. Ello nos recuerda que la tarea es ingente, es hermosa y no admite retraso. No podemos sentirnos triunfadores sino que siempre debemos pedirle perdón a Dios por nuestros hermanos abandonados.

Y tambien, debemos pedirles perdón a ellos, nuestros hermanos desvalidos.

Desde el fondo de mi corazón, sentado frente a mi computador, habiendo comido una gran cena y disfrutando de una hermosa noche, doy gracias a Dios por que puedo disfrutar lo que tengo y le pido perdón a mis hermanos que sufren a lo largo del mundo por haberlos olvidado, aunque sea por un minuto.

Necesitamos esa luz para el mundo, aquella que aparta la oscuridad del olvido.